Los autores examinan los imaginarios tecnopolíticos de algunos proyectos impulsados por los presidentes Milei y Bukele y argumentan que ambos convergen en ofrecer utopías digitales periféricas. Sostienen que estas narrativas de modernización (como la Ley Bitcoin en El Salvador o los proyectos de inteligencia artificial en Argentina) terminan por reproducir patrones históricos de dependencia económica y de extractivismo bajo nuevas formas de gobernanza algorítmica.