Este artículo se propone reflexionar sobre el alcance y la validez empírica de algunos
preconceptos y creencias acerca del prestigio de ciertas variedades del español que
operan en el imaginario de una parte de la comunidad docente de ELE. Se identifican
y discuten cinco falacias didácticas a la luz de un corpus de muestras de lengua
recolectadas para tal fin.