A partir de algunas consideraciones teóricas, el Autor reflexiona sobre las posibles formas de gestionar los conflictos sociales entendidos no solo como fuerza destructiva, sino también como fuerza creadora de la experiencia humana. Una forma posible de salir de la situación, dirigir el conflicto hacia la integración y evitar la violencia, no solo está dada por el manejo de las tensiones estructurales, sino también por el grado de abertura/cierre del sistema, la distribución del poder y de los recursos, las capacidades de los líderes, el contexto político, las representaciones simbólicas e ideológicas.